Lectura Corporal
Según los Grandes Elementos de la Naturaleza
En el oriente se desarrollaron muchos métodos cuyo propósito era enseñar al observador a ver las cosas como realmente son y en su naturaleza real.

El método de la lectura corporal tiene su origen en los más profundos conocimientos de la filosofía y la cultura Tibetana. Su fundamento estriba en la forma de aproximarse al cuerpo, típicamente holística, como en la medicina tradicional china.
La lectura corporal se basa en el principio fundamental que el ser humano es una criatura de la Naturaleza, y como tal sus elementos existen dentro de si. Los elementos se representan en partes definidas del cuerpo y el terapeuta valora la estructura física y la relación energética entre los elementos, que tanto en la Naturaleza como en el cuerpo humano, tienen sus características, funciones, fenómenos, y representan etapas evolutivas de la vida.
Los 5 elementos en la cultura tradicional son:
• Tierra – Cadera: las raíces, los fundamentos familiares etc.
• Agua – Vientre: los sentimientos, los miedos etc.
• Fuego – Torax: el motor del cuerpo.
• Aire – Cabeza: la parte racional.
• Árbol – Columna: conecta todos los elementos.
La lectura corporal está basada en la relatividad energética entre los elementos en el ser humano. La evaluación detecta las desarmonías energéticas y apunta al origen de los patrones de vida que bloquean el crecimiento del ser humano. El propósito de este método es capacitar al terapeuta ciertas formas de evaluar, diagnosticar y atender, asimismo logrando el máximo beneficio para la persona.
Es una técnica a través de la cual se desarrolla la habilidad para mejorar y profundizar el entendimiento sobre nosotros mismos y sobre los pacientes. A su vez, facilita el diagnóstico de la condición actual del paciente según el lenguaje y estructura corporal.
Si tenemos presente que las leyes de la Naturaleza implican al ser humano, esto nos enseña que el comportamiento del hombre es equivalente en todos los aspectos a lo que sucede en la Naturaleza, como: inundaciones, vientos, tormentas, sequías, corrientes. Estos aspectos se manifiestan en la conducta humana y cómo reacciona el individuo a las estimulaciones que le rodean en cada momento. Mediante la observación, se detectan las desarmonías energéticas y el origen de los patrones de vida, que bloquean el crecimiento del ser humano y se expresan en su estado físico y emocional.
El cuerpo humano es un espejo que refleja su condición interna, física y mental. Cuando estamos observándolo podemos ver su expresión externa, que indica sobre la condición de los bloqueos internos, que realmente generan tanto las enfermedades físicas como las mentales.
Naturalmente, gran parte de la información que se obtiene con el empleo de esta técnica proviene del sentido y la forma de representación que el terapeuta tiene de la vida, lo cual podría producir malas interpretaciones de cara al diagnóstico.
Por tanto, el terapeuta debe ser consciente de su papel en la terapia, porque será la persona quien deba alcanzar el camino de su curación por sí mismo, acompañándole simplemente hasta él.
Es una especialidad compleja y, por lo tanto, exige que su práctica se realice con sensibilidad y buen juicio, pues aporta una gran información sobre la condición física y mental del individuo.
